LOS
ORIGENES:
ESTABILIDAD,
HORARIO,
SALARIO
Y JUBILACIÓN
En un ambiente de fuerte enfrentamiento
político entre simpatizantes y opositores
de Irigoyen, un grupo de empleados bancarios
concretaba silenciosamente la fundación
de la entidad, que a partir del 6 de noviembre
de 1924 sería conocida como Asociación
Bancaria Nacional. En el acto figuran como
socios fundadores Donovan Bare, Carlos
A. Agote, Juan C. Cabanne, Fernando Queirolo,
Gerardo Martínez, Juan P. Rey, y
como socio numero uno, don René J.
Gorgohien. Su primera sede estuvo en Bartolomé Mitre
382, piso primero, escritorio 43, de la
Capital Federal.
Los primeros objetivos de la Asociación
estaban orientados hacia el asesoramiento
e información sobre la Ley 11.232
de jubilaciones y pensiones para bancarios,
aprobada en 1923, y a crear la conciencia
sindical entre los bancarios a fin de lograr
una entidad fuerte y prestigiosa. El camino
a recorrer era largo; se debía luchar
para lograr la aplicación de la
ley de jubilación, el escalafón,
la estabilidad, el horario y propender
al mejoramiento moral, intelectual y material
de los empleados de los bancos de todo
el país.
En aquel entonces no había mayor
afiliación porque a la falta de
una sólida conciencia gremial se
sumaba el temor a perder el trabajo. Los
más memoriosos recuerdan que a pesar
de ello algunos empleados de bancos podían
actuar con cierta libertad, como los del
Banco Francés del Río de
la Plata, que se afiliaron en su totalidad.
En cambio los empleados del Nuevo Banco
Italiano, Galicia y Español, estaban
en las antípodas, pues sus autoridades
no perdonaban la actuación gremial
entre su personal. Muchos fueron los que
por estas circunstancias perdieron el puesto
con más de 25 ó 30 años
de servicio.
La actividad era dura y se cometían
atropellos. Los bancarios entraban todos
los días a las 9,30 y no tenían
horario de salida. Si no se producían
diferencias y los papeles estaban normales,
con suerte salían a la calle a las
18,30; caso contrario, la vigilia se prolongaba
hasta las 22 o hasta la madrugada. El horario
de atención al público era
de 10 a 15 horas, excepto los sábados
que era de 10 a 12. Pero en los hechos,
el trabajo se prolongaba hasta las 13 o
más. Tampoco se conocían
las vacaciones, y un minuto de tardanza
le significaba al infractor una sanción
o el despido.
En estas condiciones de inseguridad, inestabilidad
y orfandad, es fácil advertir los
motivos que coadyuvaron para que los empleados
bancarios no se afiliaran en su totalidad.
Si bien la legislación laboral recibió un
importante aporte con nuevas disposiciones
legales en la década de 1920, en
la realidad esas leyes raramente se cumplían.
Un ejemplo era la Ley 11.232, de jubilaciones
y pensiones para bancarios, que en 1928
había cumplido cinco años
de aprobada, pero sus disposiciones no
eran aplicadas. Una nota enviada al presidente
de la Nación, con la firma de Eugenio
Griffero y Oscar L. Clemente, presidente
y secretario de la Asociación Bancaria
respectivamente, manifestaba que “9.234
empleados y numerosas familias de otros
caídos, han visto pasar en angustiosa
espera los años parlamentarios de
1924 al 1928, sin obtener la Ley Orgánica
que otorgue y reglamente los beneficios
de la Ley 11.232”.
ESCALAFON Y ESTABILIDAD: LAS
METAS
El gremio bancario luchaba en sus comienzos
por conseguir la jubilación, el
escalafón y el horario, que constituían
las tres legítimas aspiraciones
de los empleados de todo el país.
Figuraba también como objetivo inmediato en el campo gremial la obtención
de instrumentos legales que regularan las diferencias, especialmente de sueldos.
La desproporción en los salarios se registraba en la mayoría de los
bancos y se llegó a la conclusión de que “una docena de personas
en cada banco insume una cuarta parte del total de las planillas de sueldos”.
Esta injusticia se producía por la falta de un régimen que permitiera
gradual y automáticamente el ascenso del personal con goce del sueldo correspondiente
a cada categoría.
Las gestiones de la Asociación en este terreno estaban dirigidas al logro
de un escalafón y estabilidad, para evitar la “irritante injusticia
de ver empleados con muchos años de servicio que estaban pospuestos en sus
aspiraciones”. El escalafón no excluiría en forma absoluta los
distingos y preferencias, pero sometería a una regla equitativa el otorgamiento
de los sueldos y ascensos.
En los primeros meses de 1929 se hallaba a estudio de la Comisión de Legislación
de la Cámara de Diputados, un proyecto de ley por el que se elevaba a un mes
de sueldo por cada año de servicio la indemnización prescripta por
el artículo 157 del Código de Comercio. Ese proyecto, en la simplicidad
de sus articulados, aseguraba la tan anhelada estabilidad de los empleados, y su
sanción en ley materializaba los sanos y justicieros propósitos.
En aquella época el Boletín de la Asociación afirmaba sobre
este tema que “los sentimientos, cada día más arraigados, de
solidaridad gremial, van disipando paulatinamente el error de que sólo el
capital da derechos. El trabajo, ya sea mental o físico, es vida y
energía y sus frutos los produce su sola acción creadora y dinámica”.
También sostenía que de sancionarse la modificación aludida
no se producirían en la proporción de ese momento las cesantías
de empleados, muchas de las cuales eran injustificadas.
El horario, aunque de menor importancia que la jubilación y el escalafón,
era también de urgente normalización y unificación. Entonces
se bregaba por la modificación de la reglamentación vigente, que estipulaba
el ingreso a las 9,30 horas “hasta que se salga, por considerarlo ilógico
y contrario a toda necesidad”.
1929 fue un año de intervenciones a varias provincias, crimen político,
crisis económica y malestar militar. Mientras los bancarios insistían
por varios medios sobre el escalafón, el horario y la jubilación, el
Poder Ejecutivo intervino por decreto los poderes legislativo y judicial de la provincia
de Santa Fe en el mes de abril. El motivo fundamental fueron las violentas huelgas
realizadas en Rosario por los trabajadores del agro.
En junio de ese año, bancarios andrajosamente vestidos recorrieron la Avenida
de Mayo llevando carteles de seis metros de largo por uno de ancho con la leyenda: “NO
SE OLVIDEN DE LOS BANCARIOS QUE DESDE 1923 ESPERAN SU LEY DE JUBILACIÓN”.
Estos carteles fueron colocados durante varios días frente a la Casa de Gobierno
y del Congreso. Este modo de protestar de un gremio que se apreciaba de afiliar
a personas selectas y de “cuello duro” motivó comentarios de
los diarios La Prensa, Crítica y La Calle, que se sumaron al asombro que había
producido en la población este modo original de protestar.
Cuatro meses después, el 29 de agosto, se sancionó la ley 11.544 sobre
jornada legal del trabajo.
El 5 de diciembre fue sancionada la Ley 11.575 de jubilaciones y pensiones bancarios,
que fijaba la jubilación ordinaria a los 30 años de servicio y 50 de
edad, estableciéndose además retiros voluntarios por invalidez. Los
aportes establecidos por esta ley arrancaban de un 5 por ciento y se incrementaban
a razón del uno por ciento cada 500 pesos, en tanto que la patronal debía
aportar el 8 por ciento sobre el total de los sueldos abonados.
Ahora, se debía luchar por lograr una estructura sindical “poderosa”,
concretar el escalafón único, la estabilidad y un nuevo horario de
trabajo. Pero en esta etapa la lucha sería más ardua. Pronto no habría
presidente constitucional, ni congreso, ni legalidad.
Mientras los bancarios realizaban estas ruidosas protestas, en Nueva York aparecían
los signos de la gran crisis mundial de 1930. Una repentina baja de los valores en
la bolsa provocó una catástrofe de grandes proporciones en la economía
mundial y Argentina la sufrió en toda su gravedad.
1930/1947:
SEGUNDA ETAPA DE CONSOLIDACIÓN
El 6 de septiembre de 1930 concluye la experiencia democrática
del radicalismo y se inicia un período de fraude electoral,
arbitrariedad política y horror por lo popular. Comienza
la Década Infame, como la definiera FORJA.
Los duros años de la década
obligaron al sindicalismo a estrechar filas
en defensa de sus intereses. Un claro ejemplo
fue la constitución de la Confederación
General del Trabajo (CGT) el 27 de septiembre
de ese año. Acompañando este
período, comienza a construirse
en los bancarios la conciencia de clase,
que se verá reflejada con su participación
en la denominada “intersindical”,
creada en julio de 1932 para gestionar
la reforma del artículo 157 del
Código de Comercio.
El 9 de abril de 1932, el gobierno otorgó la
personería jurídica a la
entidad.
La fuerza antipopular y represiva de la época
se hizo sentir en el sector bancario el
año 1933, que finalizó con
800 cesantías entre los empleados.
La sanción de la Ley de Despido,
concretada en septiembre de 1934 con el
número 11.729, detuvo las numerosas
cesantías que anualmente producía
la patronal bancaria argumentando la imposibilidad
de cumplir con los elevados desembolsos
que representaban los aportes jubilatorios.
Si bien esta normativa limitó el
poder de las patronales, era imprescindible
lograr un escalafón que brindara
mayor seguridad, estabilidad y justicia
distributiva. De esta inquietud se hizo
eco el diario La Vanguardia: “El
personal bancario, por intermedio de su
respectiva sociedad gremial, la Asociación
Bancaria, está empeñado en
la conquista del escalafón y la
estabilidad en las instituciones de crédito,
a fin de corregir, en parte, una situación
a todas luces insostenible”. “En
efecto –agregaba-, en esas poderosas
ordenaciones financieras que prácticamente
manejan la política económica
del país, y cuyas ganancias son
sencillamente fabulosas, se retribuye a
los empleados con sueldos francamente miserables,
amén de sometérseles a un
régimen de trabajo que se caracteriza
por la rigidez de la disciplina y la jerarquía
respecto del personal superior al modesto;
manejan estos personales millones de pesos
y como una paradoja de la labor a su cargo
reciben asignaciones en muchos casos no
superiores a los noventa pesos mensuales”.
Concluía el diario afirmando que “no
se puede comprender cómo instituciones
que se caracterizan por las exigencias
de orden y disciplina, confundiendo casi
siempre esto último con la obediencia,
no se hayan percatado de la conveniencia
de normalizar en forma correcta la carrera
bancaria. Si lo hicieran, obtendrían
una mayor eficiencia en el trabajo, toda
vez que los empleados, seguros de sus méritos,
habrían de ser reconocidos debidamente,
habrían de colocar algo que resulta
indispensable para el buen cumplimiento
de los deberes”.
Con la presidencia de LUIS A. VARELA el
gremio inició una intensa campaña
destinada a conseguir la disminución
de la jornada de trabajo. El Boletín
gremial sostenía que “el personal
debe concurrir a sus trabajos durante la
mañana, tarde y noche sin horario
fijo e incluso los días sábados.
Por otra parte, la introducción
de las máquinas eléctricas
en los bancos era considerada como “un
monstruo que amenaza llevar la ruina y
el hambre a todos los hogares obreros,
haciendo peligrar la estabilidad de millares
de empleados”. Se aclaraba que “no
es que se esté contra el perfeccionamiento
técnico ni contra la máquina.
Lo que deseamos es que la máquina
esté acondicionada al bienestar
colectivo de la sociedad; que no sea un
instrumento de empobrecimiento, sino de
liberación económica”.
Estos cambios “deberán traer
como primera consecuencia la lógica
reducción de las horas de trabajo,
para que nadie se vea obligado a perder
su empleo. Desgraciadamente –se lamentaban-,
en la actualidad, en algunos bancos, ocurre
lo contrario: se reduce el personal en
forma excesiva y al que permanece se le
aumentan las horas de trabajo”.
En el año 1938, se profundizan las
demandas por las postergadas reivindicaciones.
La Asociación agiliza las gestiones
para lograr el dictamen parlamentario sobre
el proyecto de escalafón y estabilidad.
Esto motivó una agria campaña
de los diarios LA PRENSA y LA NACION, que
atacaron en diversas oportunidades el proyecto,
antes de haber sido aprobado en el Congreso.
Ante esta situación el gremio inició la
movilización con una masiva asamblea
a la cual concurrieron más de tres
mil bancarios, que expresaron fervorosamente
la decisión de luchar por lograr
la ley que otorguara seguridad en el empleo.
La campaña de la Asociación
no sólo comprendió la realización
de asambleas, gestiones ante el parlamento
y los poderes públicos, sino que
se extendió a la difusión
radial de mensajes de los miembros de la
junta directiva, para los cuales utilizó un
espacio en radio L.S. 11 Emisora oficial
de la Provincia de Buenos Aires. También
se hicieron eco de las inquietudes de los
bancarios los micrófonos de Radio
Belgrano, El Mundo y en la primera Cadena
Argentina de Broadcastings se hizo una
semblanza del drama que vivía el
bancario en ese momento.
Paralelamente a las actividades que los
dirigentes cumplían en la capital,
el gremio impulsó la creación
de seccionales en todo el país.
La primera de ellas se constituyó en
Bahía Blanca el 16 de Mayo de 1930,
con 82 socios. Al año siguiente
se fundaron las seccionales de Rosario,
Mendoza y Tres Arroyos.
TURISMO
SOCIAL
Otra de las conquistas obtenidas en estos turbulentos años
fue la adquisición en 1937 de un predio ubicado en
la localidad de Villa García, Córdoba, donde
se concretó la colonia de vacaciones, fruto del esfuerzo
desplegado en todo el país por una Comisión
de Vacaciones.
Este paso inauguraba el nuevo Turismo Social
de los empleados bancarios. En 1940 se
realizó un acto que contó con
la asistencia del gobernador de la provincia
mediterránea, doctor Amadeo Sabattini,
quien desde el principio apoyó la
iniciativa de construir un moderno hotel
en las sierras. El mandatario provincial
fue nombrado padrino de la ceremonia, En
la ocasión habló el presidente
de la Asociación, señor Manuel
P. Varela, quien dijo que “se concretaba
un anhelo largamente esperado por todos,
y el sueño de toda la vida del propulsor
de la iniciativa, el ex presidente Florentino
Guillermón”. La obra había
contado con el apoyo de todos los bancarios
del país, del gobierno de Córdoba,
del Poder Ejecutivo Nacional -que otorgó un
subsidio de 30.000 pesos- y de otras instituciones.
EL
PRIMER CONGRESO BANCARIO
Hasta el año 1936 el gremio siguió una línea
recta de gremialismo genuino y tradicional. Y desde entonces
buscó imprimir un carácter nacional a la entidad.
Ya existían entonces seccionales en BAHIA BLANCA, CORDOBA,
LA PLATA, MENDOZA, PARANA, RAFAELA, ROSARIO, SAN JUAN, TRES
ARROYOS, SANTA FE y delegaciones en varias localidades.
Frente a reiterados abusos de la patronal,
representados por masivas cesantías,
acciones contra la aprobación del
proyecto de escalafón, reiteradas
violaciones a la ley de jubilaciones y
en presencia de un mundo cada vez más
convulsionado, la Asociación Bancaria
aceleró el proceso de unificación
del gremio en una entidad nacional.
Como fruto de esta inquietud se firmó un
convenio entre la Asociación Bancaria
Sociedad de Empleados de Bancos, y La Asociación
Bancaria de Córdoba, que se transformó en la
piedra basal de la organización
nacional de los bancarios: la
realización del PRIMER CONGRESO
BANCARIO.
Entre el 9 y 11 de abril de 1936, se estableció que
en un plazo no mayor al año se realizaría
un Congreso Bancario a fin de reformar
los estatutos con vistas a dar intervención
directa a las seccionales en la elaboración
de una nueva norma, que permitiera la incorporación
definitiva de todas las organizaciones
similares del país al seno de la
ASOCIACIÓN BANCARIA SOCIEDAD DE
EMPLEDOS DE BANCOS.
En abril de 1939 se realizó el Primer
Congreso del gremio, resultado de intensas
gestiones y viajes realizados desde y hacia
el interior del país. Se cruzaron
gestos de fraternidad entre los bancarios
porteños y del interior, que por
primera vez se reunían para analizar
conjuntamente el destino de la Asociación.
La sesión preparatoria se realizó el
6 de abril de 1939, a las 18,30, en el
salón de actos de Radio Sténtor.
La apertura estuvo a cargo del presidente
de la Asociación, Manuel P. Varela,
quien destacó la influencia positiva
que el congreso tendría sobre la
marcha de la entidad.
A fines de ese mismo año se creó la
caja mutual que tenía por objeto
ampliar y mejorar los servicios de asistencia
médica; dotar a los consultorios
con nuevos elementos, como aparatos de
rayos X y rayos ultravioletas; asistencia
médica a domicilio; odontología
propia, subsidios por fallecimiento y también
la creación del sanatorio bancario
y su mantenimiento.
LEY
DE ESTABILIDAD BANCARIA
Nº 12.637
En 1939 el Senado de la Nación, en la sesión
del 30 de septiembre, otorgó despacho favorable a la
Ley 12.637 de Estabilidad. Después de tantos desvelos,
luchas y gestiones, la Asociación pudo anunciar que
la estabilidad de los trabajadores bancarios había
logrado su categoría legal, aunque no su reglamentación.
La plena vigencia de la ley se consiguió en 1946. El
instrumento jurídico logró el apoyo mayoritario
en los sectores legislativos, pero el tiempo transcurrido
entre su sanción y su reglamentación, permite
concluir que los poderosos intereses patronales crearon todo
tipo de obstáculos para evitar su sanción.
La consolidación nacional de la
Asociación continuaba su curso,
y en 1939 se creó la seccional
en Santa Rosa, provincia de La Pampa.
JORNADA
LABORAL
Al margen del ambiente de intrigas político-militares
que caracterizaron los primeros años de la década
del ´40, la Asociación Bancaria continuó sus
gestiones en todos los campos de su actividad.
El año 1941 se inició con
una novedad para los bancarios. El 15 de
enero, el Poder Ejecutivo Nacional aprobó por
decreto el Escalafón y Régimen
de promociones para el personal del Banco
Hipotecario Nacional. Los trabajadores
de ese banco tenían pendiente su
escalafón desde 1930.
En el año 1942 se realizó el
Segundo Congreso Bancario. En el marco
de una campaña contra la carestía
de vida, se intensificaron los trámites
para lograr una jornada laboral de seis
horas. Es importante destacar que la labor
del empleado de banco es absolutamente
distinta y mucho más agotadora que
la que realiza cualquier otro gremio en
las distintas actividades del comercio
o de la industria. No obstante ello, las
leyes que regían la materia no habían
hecho excepciones y los bancarios debían
cumplir agotadoras jornadas de casi nueve
horas diarias de trabajo intenso y continuo.
En presentaciones efectuadas por la Asociación
en el mes de junio, se agregó como
antecedente para lograr las seis horas,
los avances que en la materia se registraban
en Brasil, Chile y Uruguay. Estos fueron
los primeros pasos en el camino hacia la
actual regulación que establece
cinco horas para la atención al
público.
Por otra parte, en septiembre de ese año
se constituyó el Tribunal Bancario,
organismo establecido por la Ley Nacional
12.637 (Ley de Estabilidad y Escalafón
de empleados de bancos particulares), con
jurisdicción en Capital Federal
y territorios nacionales. Estaban igualmente
comprendidas bajo su control las sucursales
de empresas cuya sede central se hallasen
situadas en la ciudad de Buenos Aires.
El tribunal funcionaría en la sede
del Banco Central, Reconquista 258. Se
cumplía así la parte dispositiva
más importante de la Ley 12.637,
porque el Tribunal Bancario sería
el eje principal de interpretación,
control y solución en primera instancia
de todos los conflictos que pudieran producirse
entre las empresas y su personal.
CULTURA:
el elenco teatral
Junto a la actividad gremial y de asistencia social, la Asociación
apoyaba decididamente la actividad del Teatro de los Bancarios,
que en ese año de 1942 realizaba la presentación
en público en el Salón-Teatro Lasalle. En esta
función se interpretó Marco Severi, de Roberto
J. Payró.
Constituida como organización nacional,
la Asociación Bancaria realizó en
1943 el Tercer Congreso Bancario. Y ese
año, la Caja de Jubilaciones cambió su
denominación por la de Caja Nacional
de Jubilaciones del Personal de Empresas
Bancarias, de Seguros, Reaseguros, Capitalización
y Ahorro, según lo dispuesto por
la Ley 23.682.
El cambio de la situación institucional
de nuestro país, entre otras cosas,
hizo que durante los años 1945 y
1946 no se produjeran mayores novedades
en el campo gremial de los bancarios. Salvo
la adquisición del hotel en Mar
del Plata, del cual disponemos los bancarios
desde 1945.
PERON
EN EL PODER Y EL PERONISMO
EN EL NUEVO PAIS
El golpe militar del 4 de Junio de 1943 derrocó el
Presidente Castillo, quién había asumido la
primera magistratura en junio de 1942, por renuncia de su
titular, el doctor Ortiz. En los primeros días de la
revolución, la presidencia de la Nación fue
asumida por el general Arturo Rawson, quien luego fue reemplazado
en igual función por el general Pedro Ramírez.
Por entonces, el coronel Juan Domingo Perón es designado
presidente del Departamento Nacional del Trabajo, que se transformó en
Secretaría de Trabajo y Previsión por Decreto
15.074,
A partir de la creación de ese organismo
se inicia la era política social
en la Argentina. En palabras de Perón, “atrás
quedará para siempre la época
de la inestabilidad y del desorden en que
estaban sumidas las relaciones entre patrones
y obreros”.
El año 1945 marca el fin de la Segunda
Guerra Mundial, con la capitulación
del ejército alemán y su
rendición incondicional. Tres meses
después, los días 9 y 10
de agosto, son lanzadas las primeras bombas
atómicas en las ciudades de Hiroshima
y Nagasaki, en Japón. El mundo se
estremece frente a la tragedia, que llevará el
dolor al pueblo japonés y la incertidumbre,
décadas después, a toda la
humanidad. Termina una guerra. Comienza
una era.
En nuestro país, se produce una
crisis de gabinete y el 13 de octubre Perón
es detenido y trasladado a la Isla Martín
García. El movimiento obrero nucleado
en la CGT resuelve iniciar una huelga general
para exigir la libertad de Perón.
La medida de fuerza había sido decretada
para el 18 pero se adelantó. En
forma espontánea, los obreros del
cordón industrial resolvieron concurrir
a la Plaza de Mayo el 17 de octubre, para
exigir la libertad del que a partir de
ese momento se convertirá en líder
de los trabajadores.
El gobierno dispuso la convocatoria a elecciones
generales para el 24 de febrero de 1946.
En tanto las organizaciones políticas
opuestas a Perón gestionaban la
formación de un frente unido que
se llamó la Unión Democrática
(compuesta por socialistas, comunistas,
demócratas progresistas y radicales),
el 14 de diciembre frente a la Plaza de
la República, el Partido Laborista
proclamaba la candidatura de Perón.
La fórmula Perón-Quijano
ganó las elecciones y finalmente
asumió el poder.
En 1946 la Asociación Bancaria recibe
la noticia de la reglamentación
de la Ley de Estabilidad mediante los decretos
29.830 y 15.355. Fue la concreción
de un sueño de largos años
de lucha, de marchas y contramarchas, para
conseguir la dignificación del trabajador
bancario. Ese mismo año se realizó el
Cuarto Congreso Bancario en la Colonia
de Vacaciones de Villa García, Córdoba.
Y el año siguiente se creó el
Departamento de los Servicios Sociales
Interbancarios, que agrupaba todos los
consultorios que prestaban servicios asistenciales
en las casas centrales de las instituciones
bancarias dependientes del estado.
En Bahía Blanca se realizó el
Quinto Congreso, al que asistió una
nutrida delegación del interior
del país y en el que se adoptaron
importantes resoluciones en materia gremial,
asistencial y social.
A los quince años de haber obtenido
la personería jurídica, el
19 de febrero de 1947, la Asociación
logra la personería gremial por
ajustarse los estatutos del gremio a las
disposiciones contenidas en los capítulos
tercero y cuarto del Decreto 23.852/45.
Con ello el gremio logra que su zona de
actuación sea todo el territorio
de la Nación.
DIRIGENCIA
SINDICAL BANCARIA
Durante el gobierno peronista, en la Asociación Bancaria
se originó un proceso de politización similar
al que se produjo en la mayoría de los gremios de aquella época.
Al amparo del Estado nació el profesionalismo sindical,
que adquirió su perfección a través de
los cursos de formación gremial con una marcada influencia
política. Esta nueva situación naturalmente
ocasionó un estado deliberativo y de debate en el gremio
bancario, que se vió reflejado en la huelga que realizó la
entidad en 1950: 2.000 trabajadores quedaron cesantes.
El gremio bancario también luchó por
mantener su independencia de criterio.
La falta de respuesta a reclamos laborales
motivó la realización de
dos huelgas de carácter nacional,
aun al margen de la conducción de
la Asociación. La primera huelga
se cumplió entre el 31 de marzo
y el 4 de abril de 1948, y originó la
intervención –la primera
de ellas- de la Asociación por espacio
de tres años. Este paro fue organizado
por la comisión interbancaria, que
desconoció a la junta directiva
acusándola de complaciente y produciendo
una virtual división del gremio.
La medida se realizó por demanda
de mejoras salariales y en pro de la reforma
del Escalafón Bancario.
Por otra parte, en 1948 son incorporados
como beneficiarios de la Ley de Estabilidad
los empleados de los bancos de crédito,
que no habían sido contemplados
en la reglamentación pertinente.
LOS
SERVICIOS SOCIALES
BANCARIOS
En medio de una segunda huelga general bancaria, nuestro
gremio alcanzó otra de sus mayores conquistas: el 30
de Julio de 1950, el gobierno nacional anunció la elevación
al Congreso del proyecto de para crear la Dirección
General de Servicios Sociales Bancarios. Este proyecto fue
elaborado por técnicos del mencionado ministerio con
la colaboración de la Asociación Bancaria. La
iniciativa proponía que los servicios sociales fueran
dependientes del Ministerio de Finanzas, aunque debían
tener autarquía económica y recursos propios.
La dirección de la entidad estaría a cargo de
un consejo de administración que lo formaría
un director general, un subsecretario general y seis consejeros:
tres por la entidad bancaria y tres por el personal a propuesta
de la institución gremial reconocida.
El proyecto se transformó en ley
el 10 de octubre y se lo conoce como
Ley 13.987,
PROYECCION
AMERICANA
En 1951 se produjo la Primera Reunión Americana de
Empleados Bancarios en Uruguay. Durante esa reunión
se creó la Confederación Americana de Empleados
Bancarios.
En el mismo año, el VI Congreso
Bancario reformó el estatuto, y
se estableció que el ámbito
de acción que representaría
a los afiliados ante las empresas y entidades
patronales, poderes públicos y toda
repartición del Estado sería
el sindicato. Por entonces, la Asociación
destaca la necesidad de estrechar vínculos
de solidaridad con las demás organizaciones
afines y adherir a la CGT”. Esta
actitud marcó el nuevo comportamiento
de nuestro gremio y de sus representantes
gremiales, que empezaban a romper el aislamiento
sindical y a integrarse activamente a la
clase trabajadora organizada.
El 26 de Julio de 1952 murió EVA
DUARTE DE PERON, la “abanderada de
los humildes”. De aquí en
adelante el “golpismo” incipiente
en nuestro país comenzó a
acentuarse y culminó el 16 de septiembre
de 1955, con el golpe de Estado de los
represores y fusiladores Aramburu y Rojas.
Este golpe de estado marcó la historia
de resistencia popular en nuestro país
hasta el 25 de mayo de 1973, con la asunción
de HECTOR J. CAMPORA como presidente del
país, luego del triunfo popular
del 11 de marzo de ese año.
Este período, hasta la actualidad, será próximamente
actualizado
FUENTE: Asociación Bancaria Argentina: “60
Años de vida en la historia de un Sindicato: sus
hombre y el país”, Buenos Aires, Argentina,
1984.
|
|