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LOS ORIGENES: ESTABILIDAD, HORARIO, SALARIO Y JUBILACIÓN

En un ambiente de fuerte enfrentamiento político entre simpatizantes y opositores de Irigoyen, un grupo de empleados bancarios concretaba silenciosamente la fundación de la entidad, que a partir del 6 de noviembre de 1924 sería conocida como Asociación Bancaria Nacional. En el acto figuran como socios fundadores Donovan Bare, Carlos A. Agote, Juan C. Cabanne, Fernando Queirolo, Gerardo Martínez, Juan P. Rey, y como socio numero uno, don René J. Gorgohien. Su primera sede estuvo en Bartolomé Mitre 382, piso primero, escritorio 43, de la Capital Federal.
Los primeros objetivos de la Asociación estaban orientados hacia el asesoramiento e información sobre la Ley 11.232 de jubilaciones y pensiones para bancarios, aprobada en 1923, y a crear la conciencia sindical entre los bancarios a fin de lograr una entidad fuerte y prestigiosa. El camino a recorrer era largo; se debía luchar para lograr la aplicación de la ley de jubilación, el escalafón, la estabilidad, el horario y propender al mejoramiento moral, intelectual y material de los empleados de los bancos de todo el país.
En aquel entonces no había mayor afiliación porque a la falta de una sólida conciencia gremial se sumaba el temor a perder el trabajo. Los más memoriosos recuerdan que a pesar de ello algunos empleados de bancos podían actuar con cierta libertad, como los del Banco Francés del Río de la Plata, que se afiliaron en su totalidad. En cambio los empleados del Nuevo Banco Italiano, Galicia y Español, estaban en las antípodas, pues sus autoridades no perdonaban la actuación gremial entre su personal. Muchos fueron los que por estas circunstancias perdieron el puesto con más de 25 ó 30 años de servicio.
La actividad era dura y se cometían atropellos. Los bancarios entraban todos los días a las 9,30 y no tenían horario de salida. Si no se producían diferencias y los papeles estaban normales, con suerte salían a la calle a las 18,30; caso contrario, la vigilia se prolongaba hasta las 22 o hasta la madrugada. El horario de atención al público era de 10 a 15 horas, excepto los sábados que era de 10 a 12. Pero en los hechos, el trabajo se prolongaba hasta las 13 o más. Tampoco se conocían las vacaciones, y un minuto de tardanza le significaba al infractor una sanción o el despido.
En estas condiciones de inseguridad, inestabilidad y orfandad, es fácil advertir los motivos que coadyuvaron para que los empleados bancarios no se afiliaran en su totalidad.
Si bien la legislación laboral recibió un importante aporte con nuevas disposiciones legales en la década de 1920, en la realidad esas leyes raramente se cumplían. Un ejemplo era la Ley 11.232, de jubilaciones y pensiones para bancarios, que en 1928 había cumplido cinco años de aprobada, pero sus disposiciones no eran aplicadas. Una nota enviada al presidente de la Nación, con la firma de Eugenio Griffero y Oscar L. Clemente, presidente y secretario de la Asociación Bancaria respectivamente, manifestaba que “9.234 empleados y numerosas familias de otros caídos, han visto pasar en angustiosa espera los años parlamentarios de 1924 al 1928, sin obtener la Ley Orgánica que otorgue y reglamente los beneficios de la Ley 11.232”.

ESCALAFON Y ESTABILIDAD:  LAS METAS

El gremio bancario luchaba en sus comienzos por conseguir la jubilación, el escalafón y el horario, que constituían las tres legítimas aspiraciones de los empleados de todo el país.
Figuraba también como objetivo inmediato en el campo gremial la obtención de instrumentos legales que regularan las diferencias, especialmente de sueldos. La desproporción en los salarios se registraba en la mayoría de los bancos y se llegó a la conclusión de que “una docena de personas en cada banco insume una cuarta parte del total de las planillas de sueldos”. Esta injusticia se producía por la falta de un régimen que permitiera gradual y automáticamente el ascenso del personal con goce del sueldo correspondiente a cada categoría.
Las gestiones de la Asociación en este terreno estaban dirigidas al logro de un escalafón y estabilidad, para evitar la “irritante injusticia de ver empleados con muchos años de servicio que estaban pospuestos en sus aspiraciones”. El escalafón no excluiría en forma absoluta los distingos y preferencias, pero sometería a una regla equitativa el otorgamiento de los sueldos y ascensos.
En los primeros meses de 1929 se hallaba a estudio de la Comisión de Legislación de la Cámara de Diputados, un proyecto de ley por el que se elevaba a un mes de sueldo por cada año de servicio la indemnización prescripta por el artículo 157 del Código de Comercio. Ese proyecto, en la simplicidad de sus articulados, aseguraba la tan anhelada estabilidad de los empleados, y su sanción en ley materializaba los sanos y justicieros propósitos.
En aquella época el Boletín de la Asociación afirmaba sobre este tema que “los sentimientos, cada día más arraigados, de solidaridad gremial, van disipando paulatinamente el error de que sólo el capital da derechos.  El trabajo, ya sea mental o físico, es vida y energía y sus frutos los produce su sola acción creadora y dinámica”. También sostenía que de sancionarse la modificación aludida no se producirían en la proporción de ese momento las cesantías de empleados, muchas de las cuales eran injustificadas.
El horario, aunque de menor importancia que la jubilación y el escalafón, era también de urgente normalización y unificación. Entonces se bregaba por la modificación de la reglamentación vigente, que estipulaba el ingreso a las  9,30 horas “hasta que se salga, por considerarlo ilógico y contrario a toda necesidad”.
1929 fue un año de intervenciones a varias provincias, crimen político, crisis económica y malestar militar. Mientras los bancarios insistían por varios medios sobre el escalafón, el horario y la jubilación, el Poder Ejecutivo intervino por decreto los poderes legislativo y judicial de la provincia de Santa Fe en el mes de abril. El motivo fundamental fueron las violentas huelgas realizadas en Rosario por los trabajadores del agro.
En junio de ese año, bancarios andrajosamente vestidos recorrieron la Avenida de Mayo llevando carteles de seis metros de largo por uno de ancho con la leyenda: “NO SE OLVIDEN DE LOS BANCARIOS QUE DESDE 1923 ESPERAN SU LEY DE JUBILACIÓN”. Estos carteles fueron colocados durante varios días frente a la Casa de Gobierno y del Congreso.  Este modo de protestar de un gremio que se apreciaba de afiliar a personas selectas y de “cuello duro” motivó comentarios de los diarios La Prensa, Crítica y La Calle, que se sumaron al asombro que había producido en la población este modo original de protestar.
Cuatro meses después, el 29 de agosto, se sancionó la ley 11.544 sobre jornada legal del trabajo.
El 5 de diciembre fue sancionada la Ley 11.575 de jubilaciones y pensiones bancarios, que fijaba la jubilación ordinaria a los 30 años de servicio y 50 de edad, estableciéndose además retiros voluntarios por invalidez. Los aportes establecidos por esta ley arrancaban de un 5 por ciento y se incrementaban a razón del uno por ciento cada 500 pesos, en tanto que la patronal debía aportar el 8 por ciento sobre el total de los sueldos abonados.
Ahora, se debía luchar por lograr una estructura sindical “poderosa”, concretar el escalafón único, la estabilidad y un nuevo horario de trabajo. Pero en esta etapa la lucha sería más ardua. Pronto no habría presidente constitucional, ni congreso, ni legalidad.  
Mientras los bancarios realizaban estas ruidosas protestas, en Nueva York aparecían los signos de la gran crisis mundial de 1930. Una repentina baja de los valores en la bolsa provocó una catástrofe de grandes proporciones en la economía mundial y Argentina la sufrió en toda su gravedad. 

1930/1947: SEGUNDA ETAPA DE CONSOLIDACIÓN

El 6 de septiembre de 1930 concluye la experiencia democrática del radicalismo y se inicia un período de fraude electoral, arbitrariedad política y horror por lo popular. Comienza la Década Infame, como la definiera FORJA.
Los duros años de la década obligaron al sindicalismo a estrechar filas en defensa de sus intereses. Un claro ejemplo fue la constitución de la Confederación General del Trabajo (CGT) el 27 de septiembre de ese año. Acompañando este período, comienza a construirse en los bancarios la conciencia de clase, que se verá reflejada con su participación en la denominada “intersindical”, creada en julio de 1932 para gestionar la reforma del artículo 157 del Código de Comercio.
El 9 de abril de 1932, el gobierno otorgó la personería jurídica a la entidad.
La fuerza antipopular y represiva de la época se hizo sentir en el sector bancario el año 1933, que finalizó con 800 cesantías entre los empleados. La sanción de la Ley de Despido, concretada en septiembre de 1934 con el número 11.729, detuvo las numerosas cesantías que anualmente producía la patronal bancaria argumentando la imposibilidad de cumplir con los elevados desembolsos que representaban los aportes jubilatorios.
Si bien esta normativa limitó el poder de las patronales, era imprescindible lograr un escalafón que brindara mayor seguridad, estabilidad y justicia distributiva. De esta inquietud se hizo eco el diario La Vanguardia: “El personal bancario, por intermedio de su respectiva sociedad gremial, la Asociación Bancaria, está empeñado en la conquista del escalafón y la estabilidad en las instituciones de crédito, a fin de corregir, en parte, una situación a todas luces insostenible”. “En efecto –agregaba-, en esas poderosas ordenaciones financieras que prácticamente manejan la política económica del país, y cuyas ganancias son sencillamente fabulosas, se retribuye a los empleados con sueldos francamente miserables, amén de sometérseles a un régimen de trabajo que se caracteriza por la rigidez de la disciplina y la jerarquía respecto del personal superior al modesto; manejan estos personales millones de pesos y como una paradoja de la labor a su cargo reciben asignaciones en muchos casos no superiores a los noventa pesos mensuales”.
Concluía el diario afirmando que “no se puede comprender cómo instituciones que se caracterizan por las exigencias de orden y disciplina, confundiendo casi siempre esto último con la obediencia, no se hayan percatado de la conveniencia de normalizar en forma correcta la carrera bancaria. Si lo hicieran, obtendrían una mayor eficiencia en el trabajo, toda vez que los empleados, seguros de sus méritos, habrían de ser reconocidos debidamente, habrían de colocar algo que resulta indispensable para el buen cumplimiento de los deberes”.
Con la presidencia de LUIS A. VARELA el gremio inició una intensa campaña destinada a conseguir la disminución de la jornada de trabajo. El Boletín gremial sostenía que “el personal debe concurrir a sus trabajos durante la mañana, tarde y noche sin horario fijo e incluso los días sábados. Por otra parte, la introducción de las máquinas eléctricas en los bancos era considerada como “un monstruo que amenaza llevar la ruina y el hambre a todos los hogares obreros, haciendo peligrar la estabilidad de millares de empleados”. Se aclaraba que “no es que se esté contra el perfeccionamiento técnico ni contra la máquina. Lo que deseamos es que la máquina esté acondicionada al bienestar colectivo de la sociedad; que no sea un instrumento de empobrecimiento, sino de liberación económica”. Estos cambios “deberán traer como primera consecuencia la lógica reducción de las horas de trabajo, para que nadie se vea obligado a perder su empleo. Desgraciadamente –se lamentaban-, en la actualidad, en algunos bancos, ocurre lo contrario: se reduce el personal en forma excesiva y al que permanece se le aumentan las horas de trabajo”.
En el año 1938, se profundizan las demandas por las postergadas reivindicaciones. La Asociación agiliza las gestiones para lograr el dictamen parlamentario sobre el proyecto de escalafón y estabilidad. Esto motivó una agria campaña de los diarios LA PRENSA y LA NACION, que atacaron en diversas oportunidades el proyecto, antes de haber sido aprobado en el Congreso.
Ante esta situación el gremio inició la movilización con una masiva asamblea a la cual concurrieron más de tres mil bancarios, que expresaron fervorosamente la decisión de luchar por lograr la ley que otorguara seguridad en el empleo. La campaña de la Asociación no sólo comprendió la realización de asambleas, gestiones ante el parlamento y los poderes públicos, sino que se extendió a la difusión radial de mensajes de los miembros de la junta directiva, para los cuales utilizó un espacio en radio L.S. 11 Emisora oficial de la Provincia de Buenos Aires.  También se hicieron eco de las inquietudes de los bancarios los micrófonos de Radio Belgrano, El Mundo y en la primera Cadena Argentina de Broadcastings se hizo una semblanza del drama que vivía el bancario en ese momento.
Paralelamente a las actividades que los dirigentes cumplían en la capital, el gremio impulsó la creación de seccionales en todo el país. La primera de ellas se constituyó en Bahía Blanca el 16 de Mayo de 1930, con 82 socios. Al año siguiente se fundaron las seccionales de Rosario, Mendoza y Tres Arroyos.

TURISMO SOCIAL

Otra de las conquistas obtenidas en estos turbulentos años fue la adquisición en 1937 de un predio ubicado en la localidad de Villa García, Córdoba, donde se concretó la colonia de vacaciones, fruto del esfuerzo desplegado en todo el país por una Comisión de Vacaciones.
Este paso inauguraba el nuevo Turismo Social de los empleados bancarios. En 1940 se realizó un acto que contó con la asistencia del gobernador de la provincia mediterránea, doctor Amadeo Sabattini, quien desde el principio apoyó la iniciativa de construir un moderno hotel en las sierras.  El mandatario provincial fue nombrado padrino de la ceremonia, En la ocasión habló el presidente de la Asociación, señor Manuel P. Varela, quien dijo que “se concretaba un anhelo largamente esperado por  todos, y el sueño de toda la vida del propulsor de la iniciativa, el ex presidente Florentino Guillermón”. La obra había contado con el apoyo de todos los bancarios del país, del gobierno de Córdoba, del Poder Ejecutivo Nacional -que otorgó un subsidio de 30.000 pesos- y de otras instituciones.

EL PRIMER CONGRESO BANCARIO

Hasta el año 1936 el gremio siguió una línea recta de gremialismo genuino y tradicional. Y desde entonces buscó imprimir un carácter nacional a la entidad. Ya existían entonces seccionales en BAHIA BLANCA, CORDOBA, LA PLATA, MENDOZA, PARANA, RAFAELA, ROSARIO, SAN JUAN, TRES ARROYOS, SANTA FE y delegaciones en varias localidades.
Frente a reiterados abusos de la patronal, representados por masivas cesantías, acciones contra la aprobación del proyecto de escalafón, reiteradas violaciones a la ley de jubilaciones y en presencia de un mundo cada vez más convulsionado, la Asociación Bancaria aceleró el proceso de unificación del gremio en una entidad nacional.
Como fruto de esta inquietud se firmó un convenio entre la Asociación Bancaria Sociedad de Empleados de Bancos, y La Asociación Bancaria de Córdoba, que se transformó en la piedra basal de la organización nacional de los bancarios: la realización del PRIMER CONGRESO BANCARIO. 
Entre el 9 y 11 de abril de 1936, se estableció que en un plazo no mayor al año se realizaría un Congreso Bancario a fin de reformar los estatutos con vistas a dar intervención directa a las seccionales en la elaboración de una nueva norma, que permitiera la incorporación definitiva de todas las organizaciones similares del país al seno de la ASOCIACIÓN BANCARIA SOCIEDAD DE EMPLEDOS DE BANCOS.
En abril de 1939 se realizó el Primer Congreso del gremio, resultado de intensas gestiones y viajes realizados desde y hacia el interior del país. Se cruzaron gestos de fraternidad entre los bancarios porteños y del interior, que por primera vez se reunían para analizar conjuntamente el destino de la Asociación.
La sesión preparatoria se realizó el 6 de abril de 1939, a las 18,30, en el salón de actos de Radio Sténtor. La apertura estuvo a cargo del presidente de la Asociación, Manuel P. Varela, quien destacó la influencia positiva que el congreso tendría sobre la marcha de la entidad.
A fines de ese mismo año se creó la caja mutual que tenía por objeto ampliar y mejorar los servicios de asistencia médica; dotar a los consultorios con nuevos elementos, como aparatos de rayos X y rayos ultravioletas; asistencia médica a domicilio; odontología propia, subsidios por fallecimiento y también la creación del sanatorio bancario y su mantenimiento.

LEY DE ESTABILIDAD BANCARIA Nº 12.637

En 1939 el Senado de la Nación, en la sesión del 30 de septiembre, otorgó despacho favorable a la Ley 12.637 de Estabilidad. Después de tantos desvelos, luchas y gestiones, la Asociación pudo anunciar que la estabilidad de los trabajadores bancarios había logrado su categoría legal, aunque no su reglamentación. La plena vigencia de la ley se consiguió en 1946. El instrumento jurídico logró el apoyo mayoritario en los sectores legislativos, pero el tiempo transcurrido entre su sanción y su reglamentación, permite concluir que los poderosos intereses patronales crearon todo tipo de obstáculos para evitar su sanción.
La consolidación nacional de la Asociación continuaba su curso, y en 1939 se creó la seccional en Santa Rosa, provincia de La Pampa.

JORNADA LABORAL

Al margen del ambiente de intrigas político-militares que caracterizaron los primeros años de la década del ´40, la Asociación Bancaria continuó sus gestiones en todos los campos de su actividad.
El año 1941 se inició con una novedad para los bancarios. El 15 de enero, el Poder Ejecutivo Nacional aprobó por decreto el Escalafón y Régimen de promociones para el personal del Banco Hipotecario Nacional. Los trabajadores de ese banco tenían pendiente su escalafón desde 1930.
En el año 1942 se realizó el Segundo Congreso Bancario. En el marco de una campaña contra la carestía de vida, se intensificaron los trámites para lograr una jornada laboral de seis horas. Es importante destacar que la labor del empleado de banco es absolutamente distinta y mucho más agotadora que la que realiza cualquier otro gremio en las distintas actividades del comercio o de la industria. No obstante ello, las leyes que regían la materia no habían hecho excepciones y los bancarios debían cumplir agotadoras jornadas de casi nueve horas diarias de trabajo intenso y continuo.
En presentaciones efectuadas por la Asociación en el mes de junio, se agregó como antecedente para lograr las seis horas, los avances que en la materia se registraban en Brasil, Chile y Uruguay. Estos fueron los primeros pasos en el camino hacia la actual regulación que establece cinco horas para la atención al público.
Por otra parte, en septiembre de ese año se constituyó el Tribunal Bancario, organismo establecido por la Ley Nacional 12.637 (Ley de Estabilidad y Escalafón de empleados de bancos particulares), con jurisdicción en Capital Federal y territorios nacionales. Estaban igualmente comprendidas bajo su control las sucursales de empresas cuya sede central se hallasen situadas en  la ciudad de Buenos Aires. El tribunal funcionaría en la sede del Banco Central, Reconquista 258. Se cumplía así la parte dispositiva más importante de la Ley 12.637, porque el Tribunal Bancario sería el eje principal de interpretación, control y solución en primera instancia de todos los conflictos que pudieran producirse entre las empresas y su personal.

CULTURA: el elenco teatral

Junto a la actividad gremial y de asistencia social, la Asociación apoyaba decididamente la actividad del Teatro de los Bancarios, que en ese año de 1942 realizaba la presentación en público en el Salón-Teatro Lasalle. En esta función se interpretó Marco Severi, de Roberto J. Payró.
Constituida como organización nacional, la Asociación Bancaria realizó en 1943 el Tercer Congreso Bancario. Y ese año, la Caja de Jubilaciones cambió su denominación por la de Caja Nacional de Jubilaciones del Personal de Empresas Bancarias, de Seguros, Reaseguros, Capitalización y Ahorro, según lo dispuesto por la Ley 23.682.
El cambio de la situación institucional de nuestro país, entre otras cosas, hizo que durante los años 1945 y 1946 no se produjeran mayores novedades en el campo gremial de los bancarios. Salvo la adquisición del hotel en Mar del Plata, del cual disponemos los bancarios desde 1945.

PERON EN EL PODER Y EL PERONISMO EN EL NUEVO PAIS

El golpe militar del 4 de Junio de 1943 derrocó el Presidente Castillo, quién había asumido la primera magistratura en junio de 1942, por renuncia de su titular, el doctor Ortiz. En los primeros días de la revolución, la presidencia de la Nación fue asumida por el general Arturo Rawson, quien luego fue reemplazado en igual función por el general Pedro Ramírez. Por entonces, el coronel Juan Domingo Perón es designado presidente del Departamento Nacional del Trabajo, que se transformó en Secretaría de Trabajo y Previsión por Decreto 15.074,
A partir de la creación de ese organismo se inicia la era política social en la Argentina. En palabras de Perón, “atrás quedará para siempre la época de la inestabilidad y del desorden en que estaban sumidas las relaciones entre patrones y obreros”.
El año 1945 marca el fin de la Segunda Guerra Mundial, con la capitulación del ejército alemán y su rendición incondicional. Tres meses después, los días 9 y 10 de agosto, son lanzadas las primeras bombas atómicas en las ciudades de Hiroshima y Nagasaki, en Japón. El mundo se estremece frente a la tragedia, que llevará el dolor al pueblo japonés y la incertidumbre, décadas después, a toda la humanidad. Termina una guerra. Comienza una era.
En nuestro país, se produce una crisis de gabinete y el 13 de octubre Perón es detenido y trasladado a la Isla Martín García. El movimiento obrero nucleado en la CGT resuelve iniciar una huelga general para exigir la libertad de Perón. La medida de fuerza había sido decretada para el 18 pero se adelantó.  En forma espontánea, los obreros del cordón industrial resolvieron concurrir a la Plaza de Mayo el 17 de octubre, para exigir la libertad del que a partir de ese momento se convertirá en líder de los trabajadores.
El gobierno dispuso la convocatoria a elecciones generales para el 24 de febrero de 1946. En tanto las organizaciones políticas opuestas a Perón gestionaban la formación de un frente unido que se llamó la Unión Democrática (compuesta por socialistas, comunistas, demócratas progresistas y radicales), el 14 de diciembre frente a la Plaza de la República, el Partido Laborista proclamaba la candidatura de Perón. La fórmula Perón-Quijano ganó las elecciones y finalmente asumió el poder.
En 1946 la Asociación Bancaria recibe la noticia de la reglamentación de la Ley de Estabilidad mediante los decretos 29.830 y 15.355. Fue la concreción de un sueño de largos años de lucha, de marchas y contramarchas, para conseguir la dignificación del trabajador bancario. Ese mismo año se realizó el Cuarto Congreso Bancario en la Colonia de Vacaciones de Villa García, Córdoba. Y el año siguiente se creó el Departamento de los Servicios Sociales Interbancarios, que agrupaba todos los consultorios que prestaban servicios asistenciales en las casas centrales de las instituciones bancarias dependientes del estado.
En Bahía Blanca se realizó el Quinto Congreso, al que asistió una nutrida delegación del interior del país y en el que se adoptaron importantes resoluciones en materia gremial, asistencial y social.
A los quince años de haber obtenido la personería jurídica, el 19 de febrero de 1947, la Asociación logra la personería gremial por ajustarse los estatutos del gremio a las disposiciones contenidas en los capítulos tercero y cuarto del Decreto 23.852/45. Con ello el gremio logra que su zona de actuación sea todo el territorio de la Nación.

DIRIGENCIA SINDICAL BANCARIA

Durante el gobierno peronista, en la Asociación Bancaria se originó un proceso de politización similar al que se produjo en la mayoría de los gremios de aquella época. Al amparo del Estado nació el profesionalismo sindical, que adquirió su perfección a través de los cursos de formación gremial con una marcada influencia política. Esta nueva situación naturalmente ocasionó un estado deliberativo y de debate en el gremio bancario, que se vió reflejado en la huelga que realizó la entidad en 1950: 2.000 trabajadores quedaron cesantes.
El gremio bancario también luchó por mantener su independencia de criterio. La falta de respuesta a reclamos laborales motivó la realización de dos huelgas de carácter nacional, aun al margen de la conducción de la Asociación. La primera huelga se cumplió entre el 31 de marzo y el 4 de abril de 1948, y originó la intervención –la primera de ellas- de la Asociación por espacio de tres años. Este paro fue organizado por la comisión interbancaria, que desconoció a la junta directiva acusándola de complaciente y produciendo una virtual división del gremio. La medida se realizó por demanda de mejoras salariales y en pro de la reforma del Escalafón Bancario.
Por otra parte, en 1948 son incorporados como beneficiarios de la Ley de Estabilidad los empleados de los bancos de crédito, que no habían sido contemplados en la reglamentación pertinente.

LOS SERVICIOS SOCIALES BANCARIOS

En medio de una segunda huelga general bancaria, nuestro gremio alcanzó otra de sus mayores conquistas: el 30 de Julio de 1950, el gobierno nacional anunció la elevación al Congreso del proyecto de para crear la Dirección General de Servicios Sociales Bancarios. Este proyecto fue elaborado por técnicos del mencionado ministerio con la colaboración de la Asociación Bancaria. La iniciativa proponía que los servicios sociales fueran dependientes del Ministerio de Finanzas, aunque debían tener autarquía económica y recursos propios. La dirección de la entidad estaría a cargo de un consejo de administración que lo formaría un director general, un subsecretario general y seis consejeros: tres por la entidad bancaria y tres por el personal a propuesta de la institución gremial reconocida.
El proyecto se transformó en ley el 10 de octubre y  se lo conoce como Ley 13.987,

PROYECCION AMERICANA

En 1951 se produjo la Primera Reunión Americana de Empleados Bancarios en Uruguay. Durante esa reunión se creó la Confederación Americana de Empleados Bancarios.
En el mismo año, el VI Congreso Bancario reformó el estatuto, y se estableció que el ámbito de acción que representaría a los afiliados ante las empresas y entidades patronales, poderes públicos y toda repartición del Estado sería el sindicato. Por entonces, la Asociación destaca la necesidad de estrechar vínculos de solidaridad con las demás organizaciones afines y adherir a la CGT”. Esta actitud marcó el nuevo comportamiento de nuestro gremio y de sus representantes gremiales, que empezaban a romper el aislamiento sindical y a integrarse activamente a la clase trabajadora organizada.
El 26 de Julio de 1952 murió EVA DUARTE DE PERON, la “abanderada de los humildes”. De aquí en adelante el “golpismo” incipiente en nuestro país comenzó a acentuarse y culminó el 16 de septiembre de 1955, con el golpe de Estado de los represores y fusiladores Aramburu y Rojas. Este golpe de estado marcó la historia de resistencia popular en nuestro país hasta el 25 de mayo de 1973, con la asunción de HECTOR J. CAMPORA como presidente del país, luego del triunfo popular del 11 de marzo de ese año. 

Este período, hasta la actualidad, será próximamente actualizado

FUENTE: Asociación Bancaria Argentina: “60 Años de vida en la historia de un Sindicato: sus hombre y el país”, Buenos Aires, Argentina, 1984.


 
 
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